martes, 6 de enero de 2009

Jueves, 18 de Diciembre, 2008

Habana, Cuba

En el aereopuerto un hombre mayor, un turista de Canadá, expresó que estaba desalentado con su visita y que había redireccionado sus vacaciones para México. Yo, por otra parte, disfruté mi estancia. Aparte de la pesada y negra polución de los carros antiguos yo prefiero amar a Cuba. Se parece mucho a India. Hay problemas del medio ambiente que la hacen incómoda pero las personas son generalmente dulces. Mi mente gravitó de regreso al evento de la noche anterior en Matanzas. Allí estaban estos increibles rostros iluminados y cuerpos balanceándose al ritmo del tambor. Todos se estaban moviendo como la Palma Real cubana atrapadas danzando en la brisa costera. Fue hermosamente sincronizado y sin ningún ensayo.

En mi vuelo de regreso vi en la pantalla de la aereolínea “La Marcha de los Pingüinos” por primera vez. Yo tenía un poco de dolor en los muslos por las caminatas mañaneras,ero cuando ví a esos pingüinos/peregrinos asumir su austeridad mi trivial dolor desapareció. Cuando ellos se deslizaban sobre sus barrigas. Ellos me estaban dando aliento. Mis caminatas en el Malecón, los descansos en mi cuarto, las charlas en diferentes hogares y otros lugares con encuentros casuales y saludos con personas del que es a menudo un lugar malinterpretado han sido de lo más satisfactorias. Yo espero con ansias a la próxima aventura allí. ¡Adiós Cuba!

7km

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